De vuelta de NY

Aunque no haya dado señales de vida, Michael Jackson ha muerto y yo he vuelto de mi viaje a Nueva York.

Un viaje así merece un post de esos en los que tienes que tirar de la barra de desplazamiento pero esta no es una buena semana para escribirlo. Eso sí, pasaré a enumerar aquellas cosas que recuerdo que apunté en mi pequeña libreta cortesía de mi hermana:

  • Nueva York huele a caballo. Sí, sé que hay paseos en caballo en Central Park, pero yo me percaté del perfume mucho antes de conocerlos. Era imprevisible: podía aparecer en la cola del café, en el hotel mientras te lavabas los dientes o paseando por la Quinta Avenida. Todo un misterio.
  • No se lleva el flequillo recto. Yo, que llevo más de 5 años con flequillo y he sufrido el boom español, estaba encantada. Tampoco se llevaban las dos trenzas.
  • Si vas a NY puede que te sorprendas cuando el camarero del bar donde te has comido la hamburguesa gigante que te ha hecho recordar tu indigestión a canelones, te devuelva el ticket del pago con tarjeta con una línea vacía para que pongas cuánto estimas dejar de propina. Lo gracioso es que debe ser el 15% del gasto y que  además tienes que sumar tú el importe total. Si el servicio es malo, ellos pedirán la TIP igualmente para que no pierdas la costumbre.
  • A los americanos les encanta la palabra sorry.. sorry por pasar a un metro tuyo, sorry por pasar delante, sorry por tocarte, sorry por leer el mismo cartel que tú… Luego sorprende que conduciendo se conviertan en personas despiadadas.
  • El aire acondicionado en esta ciudad debe rondar por los 5º (y no exagero demasiado).
  • Las americanas van con chanclas aunque diluvie. Con mi chaqueta de cuero puesta, mi pañuelo, mis zapatillas y mis pantalones remangados, oía el chup chup de sus pies mojados.
  • A diferencia de los chinos europeos, los americanos son muy insistentes. Pueden repetir “this one” 30 veces sin sentir piedad por aquellos que poco sutil les soltamos un “one moment, please”
  • Los baños son muy extraños y estoy segura de que gastan mucha agua.
  • En NY aprenderás que el cruasán que te comes los domingos tiene 380 kalorías. Porque allí todo tiene las kalorías puestas, para que huyas del Starbucks el primer día al ver que un triste desayuno tiene casi 600.
  • El café está malo y el azúcar no endulza.

Por hoy está bien,  las fotos de la aventura neoyorkina están aquí

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  1. TISCAR :: Comunicación y Educación en la era digital » Open Video y Procomún dice:

    [...] Conference en Nueva York con Rocío (para quien era su primer viaje a NY y también su documentado regalo de fin de carrera). Allí tuvimos la suerte de escuchar a gente brillante defendiendo la naturaleza [...]

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