Gestores culturales, el arte de elegir.

El pasado lunes 26, La Casa Encendida reunió en una mesa redonda a Xavier Marce, Rafael Doctor y José Guirao para hablar sobre el estado de la gestión cultural en nuestro país.

Los tres, junto a Aurora Sotelo, moderadora de la mesa, coincidieron en denominarse autodidactas dentro del terreno de la gestión cultural. Como disciplina, la gestión cultural en España es muy joven y ha comenzado a especializarse hace apenas unos años. En estos momentos varias universidades albergan programas específicos pensados para formar gestores dentro de las distintas manifestaciones culturales y atender así la demanda generada por parte de las instituciones privadas y públicas.

Antes de dar paso a los ponentes, Aurora apuntó tres aspectos que están propiciando una transformación dentro del ámbito de la gestión cultural: descentralización de los recursos, digitalización de contenidos y entrada del sector privado. Al hilo de este apunte, Xavier Marce, vicepresidente de Grup Focus, comenzó su intervención comentando lo que para él representa un cambio total de paradigma únicamente comparable con la aparición de la imprenta en 1449. Este cambio viene determinado por la aparición de Internet y las nuevas tecnologías. Si en el siglo XV la imprenta supuso un cambio decisivo para el acceso a la cultura, la aparición de Internet ha traído consigo una nueva forma de entender los contenidos. Para poder contextualizar esta nueva revolución cultural es importante entender la dimensión política, social, económica y cultural de este cambio. Xavier quiso detenerse en la vertiente económica, la cual se refleja en la creación de un mercado cultural en el que el valor de los contenidos viene determinado por términos económicos. Estaríamos por tanto dentro de la denominada “economía de los intangibles” que gestiona aquellos bienes que no poseen materialidad, pero que sí aportan valor a la empresa y suponen un valor añadido a la misma.

¿Cuál sería el papel del Estado en este nuevo escenario? Según Xavier, el Estado arbitra entre la cultura como servicio público y el mercado cultural. No obstante, señaló que el objetivo del Estado se había desviado claramente hacia el segundo, puesto que ha pasado de administrar servicios a administrar contenidos. El debate, por tanto, no está en esos contenidos, sino en cómo se administran los recursos y cómo se garantiza la accesibilidad. Y es que el objeto de las políticas culturales ha de ser el ciudadano, no el artista.

Para finalizar su intervención, Xavier indicó tres aspectos que para él son fundamentales de cara a un cambio en la gestión cultural en España. El primero de ellos tiene que ver con la gestión del talento, la sostenibilidad y la competencia. El talento es global y la sostenibilidad ha dejado de regirse por el patrón tradicional tiempo/dinero, por lo que hay que comenzar a buscar nuevas fórmulas. El segundo de los cambios viene determinado por los nuevos instrumentos de gestión. Entre ellos se encuentra la inversión en I+D para poder favorecer la contabilidad de los intangibles y la apuesta por la financiación frente a la subvención. España es un país acostumbrado a generar oferta de contenidos sin generar previamente demanda y un ejemplo significativo de esto es el sector cinematográfico. Por último, Xavier habló de un cambio de término de status quo en torno a la legitimidad cultural del comunicador frente al intelectual. Internet ha roto con la hegemonía decimonónica del intelectual como experto y ha dado paso al sistema de recomendación del ciudadano.

José Guirao, director de La Casa Encendida, quiso retomar el debate entre lo público y lo privado señalando que desde hace unos años la política ha dejado de interesarse por la cultura. Ante tal despreocupación, han ido proliferando organismos con el cometido de representar a los diferentes agentes presentes en el ámbito cultural. El conflicto aparece cuando estos acaban convirtiéndose en pequeños monopolios que exigen al Estado conservar su hegemonía ante un nuevo reparto de la tarta.

¿Cuál debe ser el papel del gestor cultural según Guirao? El gestor cultural no debe olvidar que su función consiste en mediar entre el creador y el público. Por tanto, en ningún momento ha de asumir protagonismo y debe trabajar en un segundo plano sin que se note su labor. No es fácil saber de antemano cuál es el público al que se enfrenta, pero es vital que defina qué tipo de creadores busca y a quién se dirige. En todos los casos se trata de procesos a medio y largo plazo, ya que únicamente así se logra establecer una verdadera tradición cultural. Sin proyectos perdurables en el tiempo y sin riesgo, raramente una institución cultural, ya sea pública o privada, logrará alcanzar éxito.

Finalmente Rafael Doctor, director de la Fundación Santander 2016, quiso hacer hincapié en la importancia de reflexionar sobre qué entendemos como cultura y las formas de gestionarla antes de enfrentarse a la creación de un proyecto cultural. En un país como el nuestro donde el 4% del PIB está destinado a la gestión cultural, sorprende que muchas instituciones hayan comenzado a producir sin definir qué es lo que quieren hacer y mucho menos los espacios en los cuales se mueven. Al igual que los ponentes que le precedieron, Doctor quiso destacar como problemas que afectan a la gestión cultural la falta de compromiso político con la cultura y la constante interferencia de lo público en lo que es o debería ser competencia de las iniciativas privadas.

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  1. Mónica dice:

    Parece que fue una charla muy interesante, yo la seguí un poco por twitter pero eché de menos el streaming :) Totalmente de acuerdo en lo de que el propósito real del Estado es favorecer el mercado cultural pero en cambio se dedican a crear contenido sin tener en cuenta la demanda. No parece que tenga mucho sentido, vendría bien replantearse el sistema y los objetivos, sobre todo cuando estamos hablando de productos como el cine, que no son precisamente baratos…

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