El patio de mi casa es particular. Y no porque sea mío. Es particular porque en él conviven multitud de historias singulares, que lo son, sin saberlo. Por eso, y porque tengo tropecientas libretas sin empezar, he decidido plasmar algunas de éstas en papel. Mientras yo escucho a Sabina, la abuela del quinto, del edificio de la derecha, todas las mañanas le explica a Claudia -su nieta- que el coco no existe.  Ella, por supuesto, no le cree.

 

tiestos de colores

 

La vecina del tercero, del edificio de enfrente, luce con orgullo sus tiestos de colores. Todos envidiamos sus plantas verdes, las cuales, a pesar de no tener mucha luz, van creciendo poquito a poco. No puedo decir lo mismo de mi jazmín y mi geranio chuchurrido.

 

satélite-meteorito

Hace unas semanas los medios nos bombardearon con la noticia de que iba a caer a la Tierra un satélite. La probabilidad de que cayera en España no la recuerdo, pero debió de parecerme muy grande porque el día de autos soñé que caía en mi patio mientras los vecinos dormían la siesta.

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